Flota... Simplemente, Flota.
- Dr. Nitza Ramos-Cruz

- Aug 25
- 2 min read

Cuando dejas de resistir y luchar contra el agua, flotas...
Una de las primeras reglas de la navegación en aguas abiertas es que si caes al agua, no entres en pánico.
Mantén la calma. Ahorra energía. Y flota.
En momentos de desesperación, nuestro instinto es agitarnos, luchar, intentar nadar contra la corriente y salir a la superficie como sea. Pero quienes sobreviven comprenden que cuanto más luchan contra el agua y sus movimientos, más se hunden.
La vida funciona de la misma manera.
Cuando dejas de luchar y forcejear en las aguas de la vida, entonces flotas; afrontas las adversidades con mayor claridad.
No siempre vemos venir las tormentas de la vida... una pérdida repentina, un cambio abrupto, un desamor, la pérdida de un empleo, un matrimonio que se desmorona, un cambio económico, una enfermedad o una etapa de vida abrumadora.
Y cuando la tormenta golpea, instintivamente resistimos y luchamos contra ella.
Queremos arreglarlo todo al momento.
Queremos escapar del momento duro.
Queremos controlar las circunstancias que vemos a nuestro alrededor.
Pero a menudo, lo que realmente necesitamos hacer es flotar.
Flotar no significa rendirse.
Significa aceptar que, por ahora, tu única tarea es respirar y usar sabiamente la energía restante.
Es permitir que el agua te sostenga.
Confiar en que, en ese momento de quietud, es que consigues la fortaleza y la calma. Convirtiéndose, a la vez, en una forma de mostrar sabiduría mientras buscas opciones.
A menudo les recuerdo a las personas que tengo el privilegio de acompañar en sus procesos que, no es cuestión de restarle importancia a sus experiencias, sino de ayudarles a mantener el norte mientras desarrollan esa seguridad plena de que cada momento duro pasa y que es temporero.
Tu experiencia es válida.
Tu dolor es válido.
Pero los pasos que das con calma para sobrevivir importan más que un ritmo acelerado.
No necesitas tener todas las respuestas hoy, ni tenerlo todo resuelto.
Si flotar es lo único que puedes hacer ahora mismo, es más que suficiente.
Porque con el tiempo, la corriente cambiará.
Y flotar será ese acto de valentía que necesitas ahora.
Por eso, si te encuentras en aguas profundas... haz una pausa... respira.
Confía en el acto de flotar.
Tu fortaleza no reside en la resistencia ni en la lucha.
Habita en tu consciencia, tu presencia, tu quietud y tu enfoque.




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