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“Se me está llenando el cuarto de agua.”

  • Writer: Dr. Nitza Ramos-Cruz
    Dr. Nitza Ramos-Cruz
  • Jul 27
  • 2 min read

Los refranes forman parte de la expresión diaria en mi querido Puerto Rico. Y, desde luego, crecí escuchándolos, y muchos de ellos aún los conservo como parte de mi comunicación diaria.


Los refranes han sido parte de nuestro intercambio verbal y una forma metafórica de transmitir experiencias, consejos, advertencias y aprendizajes. Por lo general, estas expresiones se repiten de generación en generación. Y aunque a veces parecen simples expresiones cotidianas, detrás de ellas suele esconderse la sabiduría de nuestros viejos y la forma en que nuestra gente ve y comprende los acontecimientos de la vida.


Y entre tantos refranes, “Se me está llenando el cuarto de agua”, lo escuché recientemente y me capturó la atención. Por eso, quiero hablarles un poco de la verdad y de esa sabiduría que encierra.


Aunque su tono transmite urgencia y hasta cierta desesperación, en realidad refleja un llamado a desarrollar la capacidad de anticipar y reconocer esas señales tempranas antes de que las situaciones problemáticas nos arropen.


En la vida, son pocas las crisis que surgen de un momento a otro. La mayoría de ellas anuncian su llegada. Lo hacen a través de nuestras emociones, de lo que pensamos, del cansancio que ignoramos, de las conversaciones que evitamos, de los límites que dejamos de establecer, del resentimiento que comienza a acumularse o de la sensación persistente de que algo ya no está bien, o no se siente bien.


Sin embargo, por costumbre, por miedo o por la esperanza de que las cosas puedan cambiar o que puedan ajustarse solas, seguimos esperando o ignoramos la incomodidad. Pero mientras seguimos ahí, indiferentes, el agua continúa entrando y se sigue acumulando.


Desde una mirada humanista y existencial, no es posible aspirar a que todo sea color de rosa en nuestras vidas. Y aunque no es posible evitar todas las crisis y tormentas que llegan, sí podemos decidir cuándo y cómo enfrentarlas y manejarlas. La consciencia sobre estos eventos quizá no elimine la posibilidad de que lleguen, pero nos dará la seguridad de que sabremos cómo responder antes de quedarnos atrapados en aquello que, con el tiempo, se irá acumulando y desbordando.


Tal vez por eso este refrán sigue teniendo tanta vigencia. Porque no habla sólo de un "cuarto que se inunda"; habla de nosotros. De nuestra naturaleza humana, de nuestra mente, de nuestras relaciones y de esos espacios internos que merecen atención antes de que el agotamiento, la preocupación, la desconexión o el sufrimiento inunden todo el lugar.


Escuchar y observar cuando “el cuarto empieza a llenarse de agua” no implica ser pesimista. Es un acto de presencia y de responsabilidad que nos impulsa a elaborar un plan de acción con tiempo suficiente. No se trata de comenzar cuando todo empieza a colapsar por el peso del agua, sino cuando percibimos esas primeras gotas.


¡No esperes a ver el cuarto lleno de agua! En la etapa temprana de cualquier adversidad siempre hay opciones y soluciones a considerar.


Soy terapista en Massachusetts y en Florida. Si sientes que tu cuarto se está llenando de agua recientemente, es el momento preciso para buscar refuerzos y apoyo. En mi práctica clínica, siempre apoyo mis intervenciones desde un enfoque humanista, centrado en la persona y orientado a la búsqueda de soluciones. Lee más sobre mis servicios aquí, en mi página.


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