El fuego no es fuego sin "embers"
- Dr. Nitza Ramos-Cruz

- Apr 22
- 2 min read

Todos conocen el fuego poderoso que consume, que quema y que es naturalmente imponente... Pero pocos hablan de sus “embers”.
Admiramos el fuego porque, naturalmente, nos muestra su presencia y su fuerza. Nos reunimos alrededor de él, lo celebramos y hasta lo disfrutamos.
Pero olvidamos que ese gran fuego no es solo una masa única, sino que está formado por múltiples chispas; pequeñas partículas que lo expanden. Pedazos y extensiones de fuego que salen constantemente de la fuerte llamarada, al vaivén del viento.
Son fragmentos diminutos que, aun fuera de la gran llamarada, conservan la esencia del fuego mismo: su calor, sus propiedades y el poder de encenderse otra vez cuando encuentran un nuevo lugar donde posarse.
Y así ocurre también en los grupos, en las comunidades, en las familias. Cada individuo que le compone es como un "ember". Y cuando le damos todo el crédito y el valor al conjunto, a la estructura, a la identidad grupal compartida, dejamos en segundo plano la contribución única que cada persona le aporta.
Cuando lo entendemos así, vemos que cada persona, así como un "ember", lleva dentro de sí la esencia del gran fuego, su forma particular de arder, de moverse, y de encender otros espacios.
Por eso, ser parte del gran fuego es clave, pero también reconocer el valor de cada una de sus chispas. Cuando sólo nos enfocamos en el gran fuego, corremos el riesgo de invisibilizar a quienes lo hacen posible. Esos fragmentos que arden; cada individuo que le compone.
Solo cuando reconocemos el rol que desempeña cada uno de sus "embers", aceptamos con humildad que la fuerza colectiva no necesita anular la fuerza individual, y entendemos que es a partir de cada uno de esos fragmentos que el gran fuego nace y se sostiene.
Así que admiremos el fuego, pero sin olvidar sus chispas. Aun cuando valoramos que somos parte de algo más grande, no debemos pasar por alto que cada uno de nosotros tiene la capacidad de iniciar, sostener y transformar, así como lo hacen los "embers".
Al final, no hay fuegos fuertes sin “embers”… y no hay un solo “ember” que no lleve en sí la promesa y la fuerza de la gran llamarada.

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Higuayagua Taino Indian Tribe
Una noche especial en familia con buenas personas representando nuestros pueblos originarios del Caribe.
¡No estamos extintos!
¡Aún estamos aquí!


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