top of page

Historia Ancestral: El Poder Sanador de Saber de Dónde Venimos

  • Writer: Dr. Nitza Ramos-Cruz
    Dr. Nitza Ramos-Cruz
  • 4 days ago
  • 5 min read
Imagen suministrada con mis resultados de AncestryDNA.

Luego de un tiempo con intriga y de querer conocer un poco más sobre mis raíces culturales, a finales de 2025 decidí hacerme la prueba de ADN ancestral. ¡Y los resultados fueron muy sorprendentes y alentadores para mí!

 

Desde una perspectiva psicológica existencialista, los seres humanos tenemos una necesidad innata de buscar tener sentido sobre nosotros mismos y alcanzar coherencia con nuestra existencia. Esto incluye buscar respuestas a preguntas sobre nuestro origen cultural, por qué pensamos y actuamos de la forma en que lo hacemos, y contextualizar nuestra procedencia. Del mismo modo, esta búsqueda innata nos lleva a despertar la consciencia, lo que, a la vez, nos conecta con ese sentido de libertad y expansión interna que el ser humano también busca a través del saber.

 

Y en mi caso, sí puedo decir que resultó muy liberador obtener esta información, porque despertó aún más mi proceso de consciencia y autoconocimiento. Pero no quedó ahí, sino que fue más allá. Terminé transformando esa posible vergüenza o ambivalencia cultural que arrastraba, y me llevó a la comprensión y aceptación cultural. Lo que, a su vez, es un proceso humano importante, porque es ahí cuando comienzan la conexión y la sanación genuina entre nuestra identidad y nuestros lazos generacionales.

 

A modo de contexto, la curiosidad cultural, la sensibilidad, la humildad y la competencia cultural siempre han sido fundamentales tanto en mi vida personal como en mi práctica clínica. Aunque sí sabía de mi procedencia étnico-cultural tal como la conocí en las clases de Historia, y sé que, como puertorriqueña, provengo de la mezcla maravillosa de tres etnias (indígena Taino, española y africana), aún quedaban preguntas por contestar y curiosidades por aclarar.

 

Durante mucho tiempo me pregunté por qué me sentía tan dispersa, más allá del factor étnico-cultural. ¿Por qué no lograba apuntar a un interés único y definitivo y siempre me había mantenido navegando entre una amplia gama de perspectivas, visiones del mundo, pasiones e intereses? ¿Por qué solía disfrutar genuinamente de casi cualquier tema o actividad que explorara, ya fuera intelectual, técnica, artística, creativa o de cualquier otro tipo? Y aunque la curiosidad, la creatividad y el deseo de expansión mental siempre me han guiado, durante un tiempo, me encontré criticando esta parte de mí y cuestionándome cómo podría llegar a "dominar" algo si mi tendencia natural era seguir siendo una "aprendiz" curiosa de muchas cosas a la vez.

 

Pero algunas respuestas llegaron después de hacerme la prueba de ADN ancestral y de recibir los hallazgos. Conocer mi historia ancestral me ayudó a organizar partes de mi identidad que antes se sentían fragmentadas, confusas o que no podía nombrar. Me ayudó también a responder preguntas persistentes que, como muchos seres humanos, me hice en algún momento: ¿Cuáles son mis raíces? ¿A dónde pertenezco? ¿Por qué me gusta esto o aquello? ¿Qué estoy continuando? ¿Qué estoy transmitiendo? ¿Qué elijo cambiar, transformar o sanar?

 

Mis resultados de ADN fueron diversos, complejos de entender, pero profundamente significativos para mí. Como mestiza, darme cuenta de los muchos lugares y pueblos que llevo en mi huella genética y en mi biología me ayudó a mirarme con menos juicio y más compasión. Y lo que antes me llevaba a la autocrítica por mantener esa tendencia dispersa, comenzó a tener sentido, pero ahora como una complejidad natural heredada, en lugar de una inconsistencia personal o un defecto.

 

Y es interesante cómo, cuando el ADN revela nuestra diversidad, desmantela el mito de la "pureza racial" y refleja la verdad de los seres humanos a través del mundo. Estamos formados por la diversidad, la migración, las transiciones, la conexión entre pueblos, la adaptación y la supervivencia. No somos formados por una sola historia ni por una sola identidad. Y en este sentido, la tan nombrada “humildad cultural” surge cuando reconocemos y aceptamos que, como seres humanos, podemos llegar a ser complejos, dispersos o diversos; no como un defecto, sino como una realidad global. Lo que, a la vez, se convierte en una prueba clara de que somos el punto de encuentro de muchas vidas, muchas historias y muchas personas que estuvieron aquí antes que nosotros.

 

Comprender nuestro linaje ancestral nos ayuda a reconocer, aceptar y validar lo que llevamos biológica y culturalmente, y lo que nos fue transmitido a través de esas relaciones previas entre nuestra gente y sus pueblos. Para mí, esto es simplemente maravilloso porque nos da respuesta al porqué actuamos y pensamos de la forma en que lo hacemos, y por qué mi piel, mis ojos, mi cabello o mis descripciones físicas son diferentes al otro, o de una manera en particular.

 

Comprender nuestro linaje también fortalece el sentido de pertenencia que trasciende la familia nuclear. Y parte de esa comprensión incluye nuestra narrativa: esa parte que nos mueve hacia la resiliencia y la responsabilidad de lo que podemos elegir preservar conscientemente o de aquello que debemos dejar ir.

 

Y aunque esto es tema para otro blog, una de las maneras más poderosas en que los seres humanos aprendemos, corregimos y sanamos nuestra historia es a través de la narrativa. La narrativa incluye ese conocimiento y esa realidad transmitidos, que ayudaron a preservar la conexión con nuestros antepasados, sus costumbres y tradiciones. Pero la búsqueda de coherencia y autoconocimiento que mencioné antes será la misma que nos motivará a reparar muchas de esas narrativas que hicimos nuestras, pero que hoy parecen quebradas o fragmentadas. Nuestro pasado es una referencia importante, pero asumir y/o reescribir las narrativas personales heredadas también es sanador y transformador. Y más aún cuando esas narrativas fueron moldeadas por la opresión, el olvido o la asimilación que rodearon a los nuestros en su momento.

 

Así que quizás el trabajo real hacia conectar con nuestra esencia ancestral no se trata de ir en búsqueda de un origen puro, esperar una herencia cultural perfectamente definida o querer cambiar la historia. Sino en honrar la complejidad de nuestra historia personal, validar esos orígenes diversos olvidados, cultivar la humildad y la responsabilidad cultural, mostrar un respeto más profundo por las muchas vidas que hicieron posible la nuestra, y elegir cómo llevaremos y transmitiremos nuestro legado.

 

¿Y ahora qué?

 

Alcanzar el tan buscado “significado existencial” implica responsabilidad. La rueda sigue girando y no hay vuelta atrás en nuestra genealogía. Pero esta responsabilidad sí nos encamina a la reflexión sobre: ¿qué legado estoy construyendo hoy?, ¿qué transmitiré a quienes están conmigo? y ¿qué herencia dejaré a quienes vendrán después? Al final, la humildad cultural florece a partir de nuestra consciencia, al reconocer que justo a mi lado existe diversidad y que otros tantos también están buscando y reconectando con sus orígenes y sus raíces.

 

Gracias por leer hasta aquí y por ser parte de este blog que apenas inicio y que quiero continuar con mucho amor y respeto.

 

______

Y con mucha humildad y orgullo, aquí presento mis resultados de ADN, según obtenidos y nombrados en la plataforma Ancestry:

 

Indigenous Americas

30%: Puerto Rico (Taino Indigenous Peoples)

1%: Ecuador (Inca Indigenous Peoples)

 

Iberian Peninsula

16%: Spain

13%: Azores

9%: Portugal

4%: Madeira

1%: Basque

1%: Northern Spain (Galicia, Asturias, Cantabria, and Castile-León)

 

Western Europe

3%: France

2%: The Netherlands

 

Celtic & Gaelic

3%: Southern Wales

1%: Brittany, France

1%: Northern Wales & North West England

1%: Central Scotland & Northern Ireland

1%: Munster, Ireland

 

Northern Africa

1%: North Africa (Morocco, Algeria, Libya, Mauritania, Tunisia, Western Sahara)

 

West Africa

2%: Benin & Togo

2%: Nigeria

1%: Senegal

 

Central Africa

2%: Western Bantu Peoples

 

East Africa

1%: Nilotic Peoples

 

Jewish

1%: Ashkenazi Jews in Central & Southeastern Europe

1%: Sephardic Jews in the Eastern Mediterranean (Greece, Israel, Palestine, Turkey)

 

Western Mediterranean Islands

1%: Sardinia (Italy)

 

French Canada

1%: Quebec

Comments


©2022 by Ramos Counseling Group, LLC. Proudly created with Wix.com

bottom of page