Memento mori… Memento vivere... (“Recuerda que morirás… Recuerda vivir.”)
- Dr. Nitza Ramos-Cruz

- Jun 9
- 3 min read

Aprendí de este principio hace poco y quedé perpleja ante la manera en que una frase tan corta encierra tanta sabiduría en tan pocas palabras.
Memento mori… Memento vivere es una declaración en latín que te alerta a mirar de frente la realidad de que nuestra existencia en esta tierra es limitada.
Que nuestro paso por este mundo es efímero aun cuando solemos evitar o ignorar este hecho.
La vida, aunque a veces parezca eterna y que continúa sin interrupción en medio de las rutinas, responsabilidades y distracciones, es más parecida a una vela encendida. Arde, ilumina, da calor… pero en segundos puede ser apagada por un viento que llega desapercibido.
Y más allá de ser un mensaje pesimista, esta frase es un llamado urgente a despertar. A darnos cuenta "en qué" y "con quién" estamos invirtiendo cada segundo de nuestra vida.
Nos lleva a recordar que, sí, algún día moriremos, pero sin pretender llenarnos de miedo.
Esta frase pretende voltear nuestra atención a la sutileza de la vida y a reflexionar sobre hacia dónde la estamos dirigiendo día a día.
Nos lleva a recordar que el tiempo no es un recurso infinito.
Que cada amanecer es una página en blanco en la que se puede escribir una sola vez.
Que los días no se almacenan en una caja ni se guardan en una cuenta de ahorros.
Y en medio de esta reflexión surgen unas preguntas que son inevitables ignorar...
¿Cómo estoy usando el tiempo que me es dado cada día?
¿Estoy viviendo o simplemente sobreviviendo?
¿Estoy abrazando a las personas que amo con la intención y la frecuencia que quisiera?
¿Estoy expresando gratitud o asumo que los demás ya saben lo que siento?
¿Estoy escuchando los mensajes diarios a través de mi cuerpo y mis emociones?
¿Estoy haciendo espacio para aquello que nutre mi alma?
¿Estoy posponiendo conversaciones importantes?
¿Estoy diciendo lo que me duele o cargando silencios que pesan cada vez más?
¿Estoy cultivando relaciones significativas o estoy sumergido en vínculos no saludables?
¿Estoy siendo productivo o realmente estoy nadando en medio de distracciones?
¿Estoy viviendo de acuerdo con mis estándares y valores o siguiendo expectativas ajenas?
¿Qué pasaría si ya no estuviera aquí?
Tomar inventario sobre estas preguntas es importante porque a veces vivimos como si siempre hubiera un después...
Un próximo día.
Una próxima semana.
Un próximo año.
Un próximo comienzo.
Un próximo abrazo.
Una próxima llamada.
Una próxima oportunidad.
Pero la vida no nos promete un “después” ni un “próximo”.
Sólo nos garantiza este instante.
Quizás por eso, tener consciencia sobre nuestra vulnerabilidad y mortalidad puede convertirse en una de las herramientas e impulsos más poderosos para vivir cada día con intención.
Porque cuando recordamos que el tiempo tiene un límite, comenzamos a preguntarnos qué es realmente una prioridad en este momento, y qué merece ocupar nuestros días.
Recuerda que no se trata de vivir con una mente catastrófica, con miedo a ese final, con urgencia constante ni con preocupación. Se trata de vivir con presencia, con agencia y con responsabilidad.
De pedir perdón tan pronto como sea necesario.
De llamar y adentrarse en esa conversación aun cuando sea difícil.
De mirar a los ojos y de procurar intimidad.
De decir: “te aprecio”, "te quiero", "te valoro" mientras todavía podamos.
De crear eso que está en la lista de anhelos.
De aprender esa destreza que hará de mis emociones unas más llevaderas.
De hacer las cosas con amor y esmero mientras pueda.
De adentrarme en aquello que disfruto.
De conectar genuinamente.
De ir a la cama a descansar sin culpas.
De atrevernos a ser quienes somos auténticamente antes de que el calendario y el reloj sigan avanzando.
Memento mori…
Memento vivere…
Recuerda que morirás.
Pero, sobre todo, recuerda vivir.
No mañana.
No cuando las circunstancias sean perfectas.
No cuando desaparezcan los miedos.
¡Hoy!...
Porque la vida no ocurre algún día. Ya está aquí... ya está ocurriendo.
Así que, si este fuera tu último capítulo importante en la vida, ¿estás escribiéndolo de la manera en que deseas que se convierta en legado?
Recordar todos los días que la vida es finita y tiene un final no es una preocupación más en nuestra lista; es un recordatorio sobre la importancia que cobra el honrarla.



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